El paisaje hoy despierta en mí sensaciones vagas, intuiciones. Lo contemplo y vuelvo a preguntarme qué guarda mi corazón atormentado, qué naufragio de nubes me aprisiona. Quizá, pienso, el dolor no sea mi enemigo. Pienso que quizá, si no llego hasta el fondo del dolor, no podré comprender. Es otoño. Los viñedos se han vestido de rojo y amarillo sobre el verde de las hojas. Las hojas condenadas a morir. Una brisa leve, un leve frío, me devuelve a la vida.
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